La historia de Dan Burn sirve para que todos nosotros pensemos que, a veces, los sueños se cumplen.
De ser expulsado de las categorías inferiores del Newcastle con 11 años, perder un dedo con 13 y estudiar y trabajar en un supermercado empujando carros con 17, a ser el jugador que le dio un título doméstico después de 70 años al Newcastle y ser convocado por primera vez a la selección inglesa.
Porque “perseberancia” se escribe con B de Dan Burn.
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