Estuve durante mucho tiempo intentando saber algo más que el nombre y apellido de mi bisabuela Angelita, que nació y vivió en un lugar muy distante de mi pueblo natal. Un breve comentario de mi padre me indicaba una fecha aproximada de su nacimiento, y ese era uno de los pocos datos importantes que tenía.
Mi abuelo había dejado de verla siendo aún un hombre joven. ¡Se había ido a vivir tan lejos de ella! Además, en aquellos tiempos, las comunicaciones eran sumamente complicadas y lentas.
En FamilySearch la registré de todos modos, dejando varios casilleros sin completar. Tiempo después, descubrí que podía marcar la opción de “seguir”. Por un momento pensé que nadie la encontraría; parecía que yo era la única en el mundo que la tenía presente. Después de tantos años leyendo microfilms, investigando en registros digitalizados y consultando a familiares, sin éxito, cualquier posibilidad me resultaba valiosa.
Marqué como “siguiendo” a Angelita. Unas semanas después, recibí un aviso de F...