Hace 30 años en Gotemburgo, Suecia. Ese día fui mundialista. Una de las experiencias más fuertes de mi vida.
Soñé por años con el día en el que pudiera entrar a competir en un gran escenario deportivo. El 11 de agosto de 1995, a las 8:45am entraba al Ullevi Stadium con toda la ilusión, y todos los nervios. Después de una noche de poco dormir y muchas ideas que daban vuelta en la cabeza, caminaba a ese sueño y la realidad.
El cuento es largo pero lo resumo así: pensé mucho más en el resultado que en las razones que me llevaron a estar ahí. Olvidé disfrutar de lo que hacía.
Fue fantástico igual. Me quedé con una lección de vida inolvidable. Fue un tropiezo que construyó éxitos futuros.
La historia completa es hasta divertida.
#nosponemoslaspilas