Los problemas digestivos no dependen solo de la comida pero está es una pieza importante. Muchas veces hay un círculo que se retroalimenta entre el cerebro, el sistema nervioso del intestino y la microbiota.
El estrés crónico puede alterar la digestión, volver el intestino más sensible y cambiar el tránsito. A su vez, eso puede favorecer disbiosis, inflamación y más molestias digestivas. Y cuando el intestino está alterado, también puede mandar más señales de alerta al cerebro, manteniendo el problema en el tiempo.
Por eso, en muchas personas, alimentos o digestiones normales acaban sintiéndose como hinchazón, dolor o malestar. No siempre porque el alimento sea el problema, sino porque el sistema está hipersensibilizado.
Además, el SII y el SIBO muchas veces se solapan y tienen causas detrás. El SIBO puede estar detrás del problema, aparecer como consecuencia o seguir agravándolo si no se entiende bien el caso.
La idea importante es esta: no basta con quitar alimentos. Hay que ente...
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