Poner un límite me costó mas
que aprender criar…
Y no lo digo por exagerar.
Lo digo porque es real.
La primera vez que dije no, lloré.
No por el conflicto.
Lloré por la culpa.
Culpa por pensar en mí.
Culpa por no estar disponible.
Culpa por no ser esa “mujer buena” que todos esperaban.
Criar sola fue duro.
Pero elegirme… fue brutal.
Porque nadie me enseñó a hacerlo sin sentir que estaba fallando como mujer.
Y sin embargo…
elegirme fue el acto más sagrado de amor propio que he vivido.
Hoy sé poner límites.
Hoy sé que cuidarme no es egoísmo.
Es respeto.
Es volver a casa.
Y si a vos también te duele priorizarte,
si sentís culpa por dejar de cargar lo que no te corresponde…
quiero que sepas esto:
no estás sola.
Eso también es RETO 33.
Con amor, con verdad… y sin culpa.
#Reto33
#mujerconsciente
#LiderazgoFemenino
#CalmaEsPoder