En mi espacio de cultivo no solo importa lo que se ve. También importa lo que se escucha.
Sonidos de agua, viento y cantos de pájaros forman parte del ambiente. Y si bien las plantas no escuchan en el sentido clásico, sí perciben vibraciones mecánicas a través de sus tejidos. Este proceso se conoce como mecanopercepción: estímulos físicos que se traducen en respuestas fisiológicas.
Existe evidencia de que ciertas vibraciones generan cambios en la planta. Gran parte de los estudios están asociados a la interacción con polinizadores, donde las vibraciones pueden modificar respuestas a nivel floral.
Pero también hay trabajos que sugieren efectos en procesos como la apertura estomática, la regulación hídrica y la dinámica de intercambio con el entorno.
No es un factor determinante ni reemplaza el manejo, pero forma parte del conjunto de estímulos del sistema que pueden influir en cómo la planta se desarrolla.
El cultivo no es solo luz, agua y nutrientes.
También es ambiente, energía y...
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