Muchas veces pensamos en el ejercicio solo como una forma de quemar calorías. Pero entrenar también manda señales al intestino. Y eso importa, porque la microbiota participa en la inflamación, la función barrera, la regulación inmune y el metabolismo. Las revisiones más recientes relacionan la actividad física regular con más diversidad bacteriana, más producción de ácidos grasos de cadena corta y una mejor integridad intestinal.
De hecho, una revisión sistemática de 2025 señala que el ejercicio puede favorecer bacterias productoras de butirato como Faecalibacterium prausnitzii y Roseburia hominis. El butirato ayuda a nutrir el colon, proteger la barrera intestinal y modular la inflamación. Por eso, cuando mejoras tu condición física, tu masa muscular y reduces grasa visceral, no solo cambia tu cuerpo por fuera: también cambia el ecosistema que llevas dentro.
Ahora bien, aquí está la parte que muchas personas pasan por alto: más ejercicio no siempre significa más salud intestinal. La...
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