En 1925, una vivienda promedio costaba aproximadamente un año de salario medio.
En 2025, cuesta entre ocho y nueve años.
Los salarios han subido con el tiempo,
pero el precio de la vivienda ha crecido mucho más rápido.
La brecha no va de esfuerzo.
Ni de decisiones personales.
Ni de mentalidad generacional.
Es estructural, acumulativa y medible.
Eso es exactamente a lo que la gente se refiere
cuando dice que la asequibilidad ha cambiado.
No son opiniones.
No es nostalgia.
Son matemáticas.
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Conexión Prime Capital
La economía no se siente.
Se entiende.
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