Antes de que llegue a tus manos, cada iPhone 17e pasa por un exigente laboratorio de pruebas donde se pone al límite su resistencia. En las instalaciones de Apple, el dispositivo es sometido a chorros industriales de agua, arañazos controlados y caídas repetidas realizadas por brazos robóticos para comprobar su durabilidad real.
Para obtener la certificación IP68, los ingenieros realizan pruebas basadas en la norma IEC 60529, que evalúa la protección frente al polvo y al agua. Durante el proceso, potentes chorros impactan desde distintos ángulos mientras el teléfono gira en una plataforma de precisión. Después, una sonda metálica calibrada presiona y desliza sobre la pantalla para medir la resistencia del vidrio frente a arañazos y presión mecánica.
Finalmente, un brazo robótico industrial de Epson ejecuta múltiples pruebas de caída, golpeando el mismo dispositivo en diferentes puntos de impacto para verificar su estructura. Este riguroso sistema de certificación garantiza que cada i...
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