Nosotros fuimos a dar, y terminamos recibiendo.
Abrazos, sonrisas, historias, helado… y hasta un diente (sí, literalmente).
Los niños nos enseñan algo que los adultos olvidamos: lo poco puede ser mucho, y lo mucho no siempre es suficiente.
Hoy, el equipo de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos y Libertad de Expresión ddhh_sv se va con el corazón lleno. Porque en cada visita a nuestros niños, los verdaderos afortunados somos nosotros.
Agradezco a Dios la oportunidad de haberlos conocido y de haber compartido con ellos, mi corazón siempre quedará con ellos en El Salvador.
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