Tenía 14 años cuando mi cuerpo me traicionó por primera vez.
Eyaculación precoz.
No sabía qué era, pero sí sabía lo que significaba:
"No eres suficiente como hombre."
Esa noche, en mi habitación, tomé una decisión que me costaría 30 años de mi vida:
Voy a demostrar que SÍ soy un hombre.
Y empezó el show.
Dinero. Poder. Conquistas. Relaciones de pago.
Todo para compensar lo que mi cuerpo no pudo hacer a los 14 años.
Porque cuando tu identidad masculina se rompe a esa edad, el resto de tu vida se convierte en un intento desesperado de pegarla de vuelta.
Pero ninguna cantidad de dinero, ninguna conquista, ninguna transacción sexual va a reparar lo que se rompió dentro de ti.
La herida no está en tu cuerpo.
La herida está en la creencia de que "no eres suficiente".
Y mientras sigas creyendo eso, seguirás buscando maneras de demostrarte lo contrario.
El problema de la eyaculación precoz no es médico.
Es una sentencia que te dictas a ti mismo:
"Mi cuerpo falló, por lo tanto YO fall...
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