Hace poco conocí la pausa ignaciana gracias a unas amigas, y desde entonces la he hecho parte de mi día. Aunque se suele practicar al final del día, yo la adapté entre 12:00 y 12:30. Es mi momento de reconexión.
Preguntas como:
🔹 ¿Qué agradezco hoy?
🔹 ¿Qué emoción me habita ahora?
🔹 ¿Qué necesito soltar o ajustar?
Me ayudan a hacer una pausa real, observar sin juicio y retomar el día con más enfoque y menos carga.
Esto no es solo para días tranquilos. Es precisamente en los días intensos donde más lo necesito.
Porque para tomar decisiones alineadas, primero hay que escucharse.
💬 ¿Qué prácticas te ayudan a pausar y reconectar durante el día?
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