Entonces, sin pensar, tomo su rostro entre mis manos y la beso.
Y ella… me
mu3r.de, fuerte. El labio inferior se d3sg.arr4 y el sabor metálico de la s4.ngr3 llena mi boca.
Me separo, jadeando. Ella tiene la boca manchada de rojo. Yo, la r4b.1a atragantada en el pecho.
—¿Vas a seguir last.1m4nd.0me hasta que se te acabe la fu.r1a y puedas escucharme?
—¡Pú.dr3t.e!
Intenta p4te.4rm3. Reacciona rápido, pero yo también. La sujeto del tobillo y desvío su pierna hacia un lado, quedando entre las suyas.
—¡Ni creas que voy a querer c0.g3rt.e! —gruñe.
Pero el calor de su cuerpo dice otra cosa. Su centro choca contra mi er.3c.ci0n y su j4.d30 es puro instinto, involuntario.
Me acerco un poco más, sólo un poco. El roce la traiciona.
Ella huye. No la detengo. Sé que la alcanzaré y que no terminará aquí.
Avance del capítulo de hoy, ¿ya leíste? 🤩 Enciende el aire acondicionado 🔥🫣
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