—Tú lo sabías… Tú sabías que Nina y Gustavo estaban juntos.
—Sí —confirmó con más firmeza de la que sentía—. Y me alegra mucho porque se quieren de verdad.
—¿Cómo puedes decir eso…? —Max retrocedió, meneó la cabeza y regresó hacia ella con ímpetu renovado—. ¡¿Ya olvidaste que quiso m.4t.ar.t3?! ¡¿Lo has olvidado?! ¡¿Olvidaste cómo te p.3rs1.gu10 por la casa y te a.rr4.str0 del cabello hasta el muelle?!
Joss se cubrió la boca, eso era demasiado. Nina perdió las fuerzas en las rodillas sin parar de llorar.
—No… —musitó Pandora—. Lo recuerdo muy bien…
—¡¿Y te alegra que esa basura esté con mi hermana?! ¡¿Qué te sucede, Pandora?!
—¿Qué te sucede a ti…? —Temblaba, sus palabras escapaban atropelladas—. No puedes g.0lp3.4rl0.
—¡Puedo y lo haré!
Intentó apartarla, pero Pandora clavó los pies en el suelo y cerró los ojos; no se iba a mover de ahí.
—Pandora… —murmuró Gustavo—. Está bien…
—No, no está bien —sollozó ella—. Basta, Máximo…
—Si no te mueves puedes olvidarte de mí, Pandora.
¿Link...