La obesidad no es falta de disciplina ni flojera, ¡No es tu culpa!
Es una enfermedad crónica que altera al cuerpo y al cerebro, y por eso a muchas personas se les dificulta poder bajar de peso. La resistencia a la leptina impide sentir saciedad, la grelina puede mantenerse elevada generando hambre constante, y la resistencia a la insulina aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.
Y si le sumas que el tejido adiposo funciona como un órgano endocrino: liberando citoquinas inflamatorias que afectan metabolismo, hormonas y estado de ánimo, esto provoca el famosísimo cansancio crónico y reducción de la motivación. Al mismo tiempo, los circuitos cerebrales de placer se sensibilizan a los ultra procesados, lo que aumenta la impulsividad hacia este tipo de alimentos.
Por eso, la obesidad debe entenderse y tratarse como lo que es: una enfermedad compleja que requiere un abordaje médico integral y profesional, sin juicios ni estigmas.
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PP-MG...