“Si hoy te perdiera, esto querría que supieras.”
Hay frases que no se dicen porque asustan…
no porque no sean verdad.
Este no es un ritual para arreglar discusiones.
Es para cuando el ruido ya cansó,
cuando hablar se volvió pesado
y el cuerpo extraña antes de que la mente lo admita.
En terapia de pareja veo algo una y otra vez:
las discusiones no se repiten por falta de amor,
se repiten cuando la intimidad emocional se rompe
y nadie sabe cómo volver a sentirse sin pelear.
Por eso este ritual no exige estar bien.
No pide soluciones.
Solo presencia real.
Tocar una prenda, inhalar, sostener la mirada,
decir lo que casi nunca se dice
porque duele reconocer lo importante que el otro sigue siendo.
A veces no necesitamos más argumentos.
Necesitamos volver a sentir al otro
antes de intentar entenderlo.
La intimidad no se recupera discutiendo.
Se recupera recordando.
🤍 Si este ritual resonó contigo, guarda este post.
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A veces, ...
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