828 metros de altura… y todo empezó vertiendo concreto en medio del desierto.
El Burj Khalifa se construyó en 6 años y durante la obra el concreto tuvo que bombearse a más de 600 metros, algo que en su momento fue récord mundial.
Para lograrlo usaron más de 330.000 m³ de concreto y muchas veces trabajaban de noche para evitar el calor extremo de Dubái.
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