#REPOST elpaislibros with get__repost__app A Montse Bizarro (Barcelona, 1993) le habían diagnosticado fobia social. Anorexia. Ansiedad generalizada. Trastorno de pánico. “El combo completo”, dice sonriendo la escritora, que está presentando en México su primer libro, 'Mañana ya no hablaremos de nada' (Almadía, 2024). Medicada por todas partes, vivía con la sensación constante, pegajosa, de ser distinta: “No sé qué me pasa, no sé por qué todo me cuesta tanto, me cuesta trabajar, me cuesta relacionarme con la gente, me cuesta ir al supermercado”. El diagnóstico, que llegó hace tres años, la liberó: Bizarro era autista. Le daba un ataque de ansiedad al ir a hacer la compra porque había “mucha gente, muchos colores, muchos ruidos”. “El diagnóstico de autismo no es una solución mágica, pero te da muchas respuestas”, explica en una entrevista con EL PAÍS, “te empodera mucho, yo he empezado a poner límites, a exigir mis derechos”
Como le ocurre a Mar, la protagonista de su novela, los res...