Tanto en el Cielo como en la tierra.
Muchas veces nos dedicamos tanto a alguna parte de nuestro ser que olvidamos las otras
Aquí te muestro mis facetas extremas, que no se oponen sino que se complementan: lo espiritual y lo terrenal.
Y ninguna se puede tomar con ligereza. En ambas, el esfuerzo que se exige para perfeccionar tu parte física como para perfeccionar tu alma espiritual son exactamente equivalentes en magnitud y disciplina..
A veces creemos que físicamente estamos bien y no le prestamos atención. De la misma manera a veces creemos que estamos bien con Dios y tampoco aplicamos el esfuerzo necesario.
En cualquiera de los casos, con mucha seguridad vamos a tener que vivir las consecuencias de asumir que estamos bien sin hacer el esfuerzo necesario.
Si te fijas bien, aquí también está mi parte mental/intelectual (en las explicaciones que estoy dando), mi parte emocional (en lo que tengo en la mano), mi parte energética (en la postura) y mi parte álmica (en la enseñanza que...
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