Después de 10 años de experiencia y miles de rostros inyectados, puedo decirte esto...
Cuando vemos un rostro, nuestro cerebro rápidamente enfoca la atención en la mirada de nuestro interlocutor. Posteriormente -en una fracción de segubdo- baja a la nariz y, si no hay estructuras que hagan ruido como labios sobrerellenados, mentones sobreproyectados, cejas demasiado elevadas, etc... la atención vuelve a los ojos y ahí se mantiene. Ésto es algo que el centro visual del cerebro hace inconscientemente.
Pero cuando algo de un rostro llama demasiado la atención, el cerebro del interlocutor se esfuerza por mantener la atención en la mirada y si alguna estructura grita por atención, se empieza a interrumpir la comunicación: a esto le llamo sabotaje visual.
No olvidemos que nuestro trabajo como inyectadores es ser aliados de nuestros pacientes, no generadores de ruido visual. No al sabotaje y si al balance.
¿Crees que la estética debería llamar la atención… o proteger la comunicación de u...
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