Si no tienes reunión semanal con tu equipo, no estás dirigiendo. Estás esperando que las cosas salgan bien por inercia.
Y la inercia, en una clínica, siempre tira hacia abajo.
Esta es la estructura mínima que funciona. Quince minutos. Un día fijo. Siempre a la misma hora.
Tres preguntas sobre la mesa. Qué ha funcionado esta semana. Qué no ha funcionado. Qué vamos a corregir la semana que viene y quién se encarga.
Sin discursos. Sin rodeos. Sin convertirlo en una terapia de grupo.
Cuando el equipo sabe que cada semana va a rendir cuentas, el estándar sube solo. No porque les presiones. Porque hay estructura.
Y cuando tú como propietario te sientas cada lunes a revisar números y decisiones con tu equipo, dejas de ser el que apaga fuegos y empiezas a ser el que dirige.
Eso es disciplina aplicada al liderazgo. No hacer más. Repetir lo que importa.
¿Tu equipo sabe exactamente qué se espera de ellos esta semana?
Guárdalo para cuando montes tu primera reunión semanal real.
#marketin...