Día 41.
Empecé este reto convencido de algo:
lo que repites, mejora.
No perfección… constancia.
El secreto de empezar sin estar listo es que en el camino descubres qué tienes que ajustar.
A los pocos días, me di cuenta de algo:
hacía más llamadas… pero no convertía más.
Ahí entendí algo clave:
mi KPI no era vender en la llamada…
era conseguir demos.
El demo es el paso intermedio.
El que te acerca a la venta.
Desde que tuve esa claridad, todo cambió.
Empecé a buscar más demos…
y naturalmente, conseguí más demos.
Ahora mi enfoque es uno:
afinar mis llamadas para llegar al demo lo antes posible.
Ánimo, seguimos.
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