Muchas veces pensamos en el músculo solo en términos de fuerza o estética. Pero el músculo hace bastante más. Es un órgano metabólico y endocrino: capta una gran parte de la glucosa circulante en respuesta a la insulina y además libera mioquinas, sustancias que influyen en la inflamación, la sensibilidad a la insulina y el metabolismo global.
Por eso, cuando pierdes masa muscular, el problema no es solo “verte menos firme”. También suele empeorar el terreno metabólico: el cuerpo gestiona peor la glucosa, aumenta la facilidad para desarrollar resistencia a la insulina y se favorece un contexto más propenso a inflamación de bajo grado. La literatura reciente relaciona precisamente la baja masa muscular con peor sensibilidad a la insulina y peor salud cardiometabólica.
Y aquí está lo importante: no solo importa la grasa que ganas. También importa el músculo que pierdes. Porque cuando bajas músculo, pierdes una de las herramientas más potentes que tiene tu cuerpo para regular energía, gl...
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