En el autocultivo natural, la necesidad de insumos externos muchas veces responde más a una costumbre que a una verdadera necesidad.
Cuando trabajamos de forma regenerativa, los desperdicios orgánicos y los recursos locales pueden transformarse en insumos de alto valor biológico, mejorando la trazabilidad, la circularidad, la reducción de costos y la autonomía del sistema.
Las plantas pioneras o “malezas”, por ejemplo, pueden utilizarse como fuente de nitrógeno mediante la elaboración de purines, mientras que frutas maduras, excedentes o restos orgánicos permiten desarrollar preparados ricos en azúcares, minerales y nutrientes disponibles.
La base de esta lógica está en comprender que cada planta moviliza nutrientes, metabolitos y fitohormonas según su etapa de desarrollo.
Por eso, una planta en estado vegetativo aporta compuestos más ligados al crecimiento, la expansión foliar y la división celular, mientras que una en prefloración o floración ofrece señales biológicas asociadas a...
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