Llevo tiempo utilizando luz roja e infrarroja porque trabaja justo donde empieza todo: a nivel celular.
Ayuda a que las mitocondrias produzcan más energÃa, y cuando eso mejora, el cuerpo responde diferente.
En mi caso lo noto sobre todo en:
– Mejor recuperación muscular
– Menos inflamación después de entrenar
– Más energÃa en el dÃa a dÃa
– Mejor calidad de la piel
Y algo que para mà es clave: el descanso.
También ayuda a regular el sistema nervioso y a sincronizar los ritmos circadianos, lo que se traduce en dormir mejor y recuperarte de verdad.
Eso sÃ, no todas las luces sirven.
Para que tenga efecto real, tiene que trabajar con longitudes de onda y potencia adecuadas, si no, se queda en algo superficial.
No es magia, es entender cómo funciona el cuerpo y darle lo que necesita.
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