“Sofía, deberías balancear un poco más tu discurso sobre las mujeres”.
Me lo han dicho más veces de las que puedo contar. Mi respuesta es, y seguirá siendo: No.
No se puede pedir equilibrio cuando la balanza sigue inclinada. En 2026, “balancear” el discurso es solo una forma elegante de pedirnos que no incomodemos.
No voy a balancear mientras:
Entre a mesas de decisión y las mujeres sigamos siendo la excepción, no la regla.
A millones de niñas se les enseñe a ser “agradables” antes que a ser líderes.
La violencia y la misoginia encuentren nuevas formas de normalizarse en lo digital y lo presencial.
Se siga confundiendo la defensa de derechos básicos con “exageración”.
No estoy exagerando; estoy señalando lo evidente.
Como líder, entiendo que mi voz no es solo mía. Es una herramienta de incidencia. Mi obligación no es solo ocupar un espacio, sino hackear la estructura: abrir puertas, mover sillas y asegurar que el camino sea más ancho para las que vienen detrás.
No busco privileg...
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