Muchas de las personas que llegan a mis consultas viven lejos.
En otras ciudades. En otros países. Y muchas veces incluso en otros continentes.
Y una de las preguntas que más se repite es: “¿De verdad es posible comunicar con un animal a distancia?”
La respuesta es SÍ.
De hecho, todas mis consultas se realizan a partir de una fotografía en la que te pido que el animal está mirando a cámara. Y trabajo con personas de distintas partes del mundo desde hace muchos años.
Sé que, desde una mirada racional, esto puede generar dudas. Es normal.
Pero hay una idea que ayuda a comprenderlo: a nivel cuántico y metafísico, la distancia no existe de la forma en que solemos entenderla.
La fotografía actúa como una puerta de acceso a una información única. Igual que no existen dos huellas dactilares iguales, tampoco existe otra organización energética exactamente igual a la de ese animal.
Por eso una imagen es suficiente para establecer la conexión.
Y sí, detrás de esta expl...
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