—¡¿Qué estás haciendo, Jase Vaillant?!
Ya no está furioso.
Ahora está perplejo.
Y creo que también un poco avergonzado.
»¡Sólo estaré aquí hasta que sean descalificados o ganen la copa!
Traga duro.
Su manzana de Adán se mueve.
»¡Y tú dijiste que llegarían a la copa!
Él aprieta la mandíbula.
Y por un segundo parece que olvida incluso dónde está.
»¡Así que ve allá afuera y dame la copa!
No espero su reacción, sino que giro sobre mí para volver a mi asiento.
Mi corazón sigue desbocado. Porque no sé si acabo de regañarlo o de decir algo mucho más peligroso.
Cuando vuelvo a sentarme, entonces me atrevo a mirarlo.
Jase está de pie esperando por el final de su castigo y, cuando éste termina, sale a toda velocidad en busca directamente del puck como si le hubieran prendido fuego a los patines.
Dos minutos después anota un gol.
Jase no toca el número veintidós ni me señala.
No hace nada de eso.
Sólo me mira. Y realiza un ligero asentimiento durante la breve celebración.
Y yo también asiento, co...
Suggested Credits
Tags, Events, and Projects