La mayoría de los conflictos amorosos no nacen de la falta de amor, sino del miedo. Miedo al abandono. Miedo al rechazo. Miedo a no ser suficiente. Miedo a depender de otro ser humano.
Y sin embargo, el vínculo profundo exige precisamente lo contrario: vulnerabilidad.
En De Profundis comprendí algo que mi juventud había ignorado. El amor no es sólo admiración o placer; también es aceptación de la fragilidad propia y ajena.
Las amistades funcionan de manera semejante. Una amistad verdadera es una de las pocas relaciones donde no intentamos poseer al otro. El amigo no es una propiedad ni un proyecto. Es una presencia. Quizá por eso las amistades profundas suelen durar más que muchos romances. Sigue a
mas.alla.de.la.tumba para descubrir las nuevas revelaciones de los grandes autores: REACTIVACIÓN: PROTOCOLO OSCAR WILDE [ARCHIVO 05]: MÁS ALLÁ DE LA TUMBA
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