¿Cuánto hace que no miras a tu animal a los ojos… de verdad?
No para pedirle algo.
No para corregirle.
No para llamarle.
No para comprobar si está bien.
Solo mirarle.
Respirar.
Estar presente.
Y permitirte sentir qué ocurre entre los dos cuando no intentas hacer nada.
A veces creemos que conectar con nuestro animal es algo complicado, místico o reservado para unas pocas personas… pero muchas veces empieza en algo tan sencillo como detenerte, bajar el ruido y mirarle desde otro lugar.
Sus ojos no solo te miran.
También te leen.
Te sienten.
Te devuelven información.
Te muestran cómo estás tú.
Hoy te propongo algo muy simple: dedica unos minutos a mirar a tu animal con presencia, sin expectativa y sin querer recibir nada concreto.
Solo tú.
Él o ella.
Y ese espacio invisible que ya existe entre ambos.
Si quieres que te mande un ejercicio largo y guiado para empezar a conectar con tu animal desde la mirada, comenta CONECTAR y te lo envío.
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