Una de las preguntas que más me hacen cuando alguien empieza a practicar comunicación animal es:
“¿Cómo sé si lo que recibo viene del animal o me lo estoy inventando?”
Y casi siempre hay algo detrás de esa duda: el ruido mental.
La mente analiza, compara, cuestiona, interpreta, busca respuestas y quiere tenerlo todo bajo control. Es su trabajo.
Pero cuando intentamos escuchar a un animal desde ese lugar, resulta difícil percibir los mensajes más sutiles.
La comunicación animal no sucede desde el esfuerzo ni desde la búsqueda constante de respuestas. Sucede cuando aprendemos a crear espacio.
✨ Espacio para sentir.
✨ Espacio para percibir.
✨ Espacio para que la información llegue sin forzarla.
Por eso, dentro del MÉTODO ALMA dedicamos un módulo completo a aprender a silenciar el ruido mental y entrar en un estado de mayor receptividad.
No porque la mente sea un problema, sino porque cuando baja un poco la voz, podemos escuchar muchas más cosas.
Y a veces, lo ...
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