Las legumbres son nutritivas, ricas en fibra y una gran fuente de proteína vegetal.
Pero también es frecuente que al principio provoquen gases, hinchazón o digestiones pesadas.
Eso no significa que tengas que eliminarlas para siempre.
Muchas veces, mejorar su preparación y adaptar la cantidad puede ayudarte a tolerarlas mejor:
Déjalas en remojo y desecha esa agua antes de cocinarlas.
Cocínalas hasta que queden bien tiernas.
Empieza con porciones pequeñas y aumenta poco a poco.
Prueba variedades más suaves, como las lentejas rojas o los guisantes partidos.
Tómalas trituradas en hummus, cremas o purés.
Si utilizas legumbres de bote, acláralas bien antes de comerlas.
También puedes añadir durante la cocción hierbas como laurel, comino o hinojo, aunque lo más importante seguirá siendo la cantidad, la cocción y la adaptación progresiva.
Tu intestino también necesita tiempo para acostumbrarse a una mayor cantidad de fibra.
No siempre necesitas eliminar un alimento.
A veces necesitas ...
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