Hay pequeños hábitos del día a día que pueden acelerar el desgaste celular sin que nos demos cuenta: el estrés, dormir poco, el sedentarismo, el sobreentrenamiento o una alimentación desequilibrada.
Con el tiempo, todo ello puede contribuir a disminuir los niveles de NAD+, una molécula clave para la energía y el funcionamiento de nuestras células. Cuidar tu salud celular hoy es invertir en cómo quieres sentirte mañana.
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