Que tus estudios salgan normales no significa que “no tengas nada”. En el síndrome de intestino irritable, muchas veces el problema no está en una lesión visible, sino en cómo se mueve el intestino, qué tan sensibles están sus nervios y cómo se comunica con el cerebro. Por eso alguien puede tener dolor, distensión, diarrea o estreñimiento sin que necesariamente aparezca algo raro en una endoscopía o en un laboratorio.
La parte importante es no normalizar vivir inflamado ni automedicarte cada vez que “se te alborota la panza”. El IBS existe, es común y tiene tratamiento, pero también hay que descartar otras causas, sobre todo si hay pérdida de peso inexplicable, sangre en heces, anemia, fiebre, síntomas nocturnos o antecedentes familiares importantes. No todo está en tu cabeza, pero tampoco todo se resuelve ignorando lo que tu cuerpo lleva tiempo intentando decir.
#Drduck
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