Segunda parte. Hola de nuevo, soy Pachi.
15 años… o 105 si fuese humano.
Hoy os cuento por qué mi mamá me saca sí o sí dos veces al día… aunque a mí caminar ya no me emocione demasiado.
Los seres vivos no estamos hechos para pasar todo el día dentro de casa.
Así que ella inventa misiones: comprar el pan, dar una vuelta o (lo mejor) irnos de terraza.
Las terrazas funcionan especialmente bien con los que nos hacemos los remolones… como yo.
Salir activa el cuerpo, los sentidos y hasta las ganas de seguir viviendo.
Es una de las mejores medicinas que existen (y yo lo sé de primera pata).
Poco a poco os iré contando más.
Con 105 años hay que dosificar la sabiduría.
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