Le vendes igual a todos y te preguntas por qué cierras uno de cada cinco.
El problema no es tu técnica. Es que el mismo argumento que cierra a un cliente espanta a
otro — y nadie te enseñó a distinguirlos.
Si vendes igual a los seis, estás cerrando por accidente — con los que ya venían decididos.
No existe el buen vendedor. Existe el que identifica en dos minutos con cuál de los seis está
hablando, y cambia el argumento antes de abrir la boca.
Guárdalo. Antes de tu próxima llamada, pregúntate cuál de los seis te va a contestar.
#ventas #clientes #negocios #emprendedores #cierredeventas