El videoclip de “Stereo Love” demostró que no hace falta una gran producción para crear algo inolvidable. Tras la negativa del sello a financiarlo, Mia Martina y su equipo decidieron grabarlo con apenas 500 dólares, un barco que les prestaron y ropa que la propia artista tenía en casa.
Aquellos recursos limitados dieron vida a unas imágenes que marcaron una época. El mar, la luz dorada y su ambiente de verano quedaron para siempre ligados al éxito de Edward Maya, convirtiendo el vídeo y la canción en auténticos símbolos de la música electrónica de finales de los 2000.
@edwardmayaofficial
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