A veces culpamos a un alimento de cosas que en realidad pertenecen a todo el contexto. No es lo mismo comer pan con prisa, después de ocho horas sentado y en una semana de estrés, que comerlo caminando por una ciudad, después de moverte todo el día y con tiempo para disfrutarlo. El sistema digestivo no trabaja aislado: el movimiento, el estrés y hasta la forma en la que comemos pueden modificar nuestra respuesta después de una comida.
Eso no significa que todos los panes sean iguales. El tipo de harina y procesos como la fermentación pueden cambiar su composición —incluidos algunos FODMAPs como los fructanos— y eso puede importar especialmente en personas sensibles. Pero antes de concluir que “en Europa sí puedo comer pan”, quizá vale la pena voltear a ver todo lo demás que también cambió durante el viaje. A veces no regresamos necesitando importar el pan de París; necesitamos caminar más y comer con un poquito menos de prisa.
#Drduck
Referencias:
• Schmidt M, Raczyk M. FODMAP reduc...