Con los probióticos pasa algo curioso: decimos “toma probióticos” como si todas esas bacterias hicieran el mismo trabajo. Y no. Una cepa que puede ser útil para cierto problema digestivo no necesariamente sirve para otro, y tener más microorganismos tampoco significa automáticamente tener un intestino “más sano”. Seguro te preguntarás ¿Cuál es el mejor probiótico para adultos? En microbiota, más que llenar el parque de dinosaurios, importa muchísimo cuáles tienes, qué están haciendo y en qué contexto los estás usando.
Por eso un probiótico tiene más sentido cuando sabes para qué lo estás tomando. Hay cepas y combinaciones con evidencia en situaciones específicas, mientras que para muchos de los beneficios que vemos prometidos en internet todavía faltan buenos datos. Así que sí, los probióticos pueden ser una herramienta interesante; nada más no compres cualquier frasco con 25 mil millones de “bichitos buenos” pensando que acabas de contratar a todo el equipo de mantenimiento de Jurass...
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