¿Te imaginas estar en cuidados intensivos y poder sentir nuevamente el aire libre?
King’s College Hospital, en Londres, creó un jardín en la azotea de su unidad de cuidados críticos que permite que hasta 6 pacientes puedan salir al exterior sin desconectarse de los equipos médicos que necesitan.
Cada espacio dispone de electricidad, datos, oxígeno y gases medicinales, pero está rodeado de algo poco habitual en una UCI: vegetación, luz natural, aire fresco y plantas que pueden tocarse y olerse desde la cama.
El proyecto, valorado en alrededor de 2 millones de libras, permitirá además investigar los posibles efectos de la exposición a la naturaleza sobre el estrés, el delirio y la recuperación de los pacientes.
¿Puede la naturaleza ser también parte de la medicina? Te leo.
Créditos: King’s College Hospital
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