La humedad superficial es una de las variables que más nos interesa conservar en un suelo vivo.
En los primeros centímetros se concentra una gran actividad de raíces finas, microorganismos y descomposición de materia orgánica. Mantener condiciones de humedad relativamente estables permite que estos procesos continúen activos.
Para reducir la evaporación podemos trabajar con distintos tipos de mulching y toppings: cortezas, piedras, restos vegetales y otros materiales que funcionan como una barrera física sobre la superficie.
No se trata de mantener el suelo saturado, sino de reducir la pérdida de humedad y evitar fluctuaciones excesivas.
En suelo vivo, conservar humedad también es una forma de conservar actividad y en consecuencia la fertilidad.
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