¿Cuántas veces saltaste directo a jugar sin calentar? Mala idea.
La entrada en calor no es solo una costumbre: es tu mejor escudo contra lesiones. Cuando calentás, aumenta la temperatura muscular, mejora la flexibilidad, se lubrican las articulaciones y tu cuerpo se prepara para el esfuerzo que viene. Los músculos fríos se lesionan más fácil.
Acá van los tres pasos que no te podés saltar:
1. Movilidad articular: movimientos lentos de tobillos, rodillas, cadera, hombros. Nada violento, solo preparar las articulaciones para lo que viene.
2. Activación muscular: trote suave, saltos, ejercicios dinámicos. Se trata de que el cuerpo entienda que va a trabajar.
3. Gestos del deporte: si jugás fútbol, hacé pases y conducción suave. Si es tenis, algunos saques flojos. Así el cuerpo reconoce los movimientos específicos que va a hacer.
Invierte 10-15 minutos antes de jugar. Tu cuerpo te va a agradecer.
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