¿Y si la economía circular también pudiera comerse?
En Mazunte, México, Cocomiel encontró una forma diferente de aprovechar el coco: utiliza cocos maduros para elaborar artesanalmente las canastillas donde sirve sus helados.
Preparan una masa con su receta, la cocinan sobre un comal y, todavía caliente, le dan forma hasta convertirla en un cono comestible.
Así, un recurso local encuentra una nueva aplicación y se integra al propio producto, combinando gastronomía, aprovechamiento de materiales y creatividad.
Porque la economía circular no siempre empieza en una gran fábrica. A veces puede comenzar en una cocina.
¿Te comerías un helado en este cono?
Créditos: Cocomiel, Mazunte, México.
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