La reina Letizia ha vuelto a demostrar que, cuando se trata de una noche de gala, las joyas también cuentan una historia. En Finlandia, ha elegido un elegante look, un vestido largo de terciopelo negro de su armario de Felipe Varela. Pero el verdadero protagonismo ha recaído sobre algunas de las piezas más especiales del joyero real: el broche de la flor de diamantes, los clásicos chatones y las pulseras gemelas de diamantes que pertenecieron a la reina Victoria Eugenia, de Cartier. Joyas con décadas de historia que Letizia ha recuperado para una ocasión especialmente solemne.
La elección se produce durante la cena de gala ofrecida por el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y su esposa, Suzanne Innes-Stubb, en el Palacio Presidencial de Helsinki, dentro del viaje de Estado de los Reyes a Finlandia. Una noche en la que el legado de la Corona ha brillado, literalmente, con luz propia.
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