A veces creemos que para recordar a alguien necesitamos una razón. Una fecha, una canción, una fotografía o un lugar que nos devuelva al pasado. Pero hay días en los que alguien aparece en nuestros pensamientos sin que sepamos por qué.
Y quizá no siempre significa que lo extrañamos o que queremos que vuelva.
A veces, simplemente, hay personas que dejaron una huella en nosotros y que, de vez en cuando, la vida nos recuerda que existieron.
Porque sanar no significa olvidar. Seguir adelante no significa que nunca más vas a pensar en quien alguna vez fue importante para ti. Y cerrar una historia no borra automáticamente todos los recuerdos que construiste dentro de ella.
Puedes estar en paz con tu presente y aun así sentir nostalgia por un momento de tu pasado. Puedes haber aceptado una despedida y todavía preguntarte cómo estará esa persona. Puedes no querer volver y, sin embargo, sonreír al recordar algo que vivieron juntos.
No todos los recuerdos son invitaciones a regresar. Alguno...
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