Estar solo no es automáticamente bueno ni malo. Hay momentos de soledad elegida que pueden dar calma, autonomía y espacio mental; y hay otros en los que estar solo se siente más como aislamiento. La diferencia no siempre está en cuántas horas pasas sin gente, sino en si ese tiempo te nutre o te desconecta.
Por eso aprender a disfrutar tu propia compañía no debería convertirse en un proyecto de “no necesitar a nadie”. Saber estar solo y saber vincularte no compiten. Tal vez la meta es poder pasar una tarde contigo sin querer escapar… y también tener a quién marcar cuando quieras compartir algo importante.
#Drduck
Referencias:
• Nguyen TT, Rodriguez M. Deconstructing Solitude and Its Links to Well-Being. Social and Personality Psychology Compass. 2024.
• Adams M, Weinstein N. Need satisfaction in daily well-being: Both social and solitude contexts contribute to well-being. British Journal of Social Psychology. 2024.
• Nakou A, et al. Loneliness, social isolation, and living alone: a s...