El primer motor de Fórmula 1 construido por Red Bull apenas merece, según su propio director técnico, un cuatro o un cinco sobre 10. Y aun así, Pierre Wache asegura que ya muestra un potencial enorme.
La escudería austriaca prepara su unidad de potencia propia para la nueva era de la categoría, y el mensaje interno es claro: si esto es solo la mitad del camino, el resto de la parrilla tiene motivos para preocuparse.
Red Bull deja de depender de un proveedor externo y apuesta por fabricar su propio motor, un salto técnico que podría redefinir su dominio en la F1.
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