Cuando etiquetamos, estamos dando por hecho que un animal es de determinada manera, que va a actuar como ha hecho otras veces o como creemos que va a hacerlo, y no vemos otras posibilidades de lo que ese animal es o podría llegar a hacer.
Al no contemplar esas otras posibilidades, reaccionaremos como pensamos que debemos hacerlo ante el animal que creemos tener delante, y todas las señales comunicativas que estaremos emitiendo en ese momento irán acorde a nuestro concepto de lo que está sucediendo en ese instante y pensamos que va a suceder.
Ya sabemos que nuestros animales son como pequeñas esponjitas capaces de absorber muchísima información de golpe a todos los niveles, y que todas esas señales que emitimos serán captadas e interpretadas de la mejor manera que puedan hacerlo. A partir de ahí reaccionarán en consecuencia.
Es un poco la pescadilla que se muerde la cola porque ambos estamos reaccionando ante las señales del otro, y lo hacemos pasando toda esa información por n...