Ser responsable de un animal es ser responsable para todo, pero lo primero es serlo con nosotr@s mism@s, porque lo que somos, lo que emanamos, es lo que los que conviven a nuestro alrededor perciben de nosotros.
Nuestro perro no dejará de ser un perro miedoso si nuestro estado emocional vibra continuamente en la intolerancia y la ira. Nuestro gato no parará de estar obsesionado con la comida si está aburrido porque nosotros nos encontramos en un estado de tristeza y apatía.
Si el 80% de nuestros pensamientos diarios se repiten continuamente, podemos mejorar nuestra vida y la de nuestros animales consiguiendo que dentro de ese porcentaje se encuentren los pensamientos y emociones que queremos experimentar en nuestro día a día.
Modificar un pensamiento se consigue viviendo desde el presente. Viviendo desde nuestro pensamiento consciente, y repitiéndolo una y otra vez hasta conseguir que funcione en piloto automático. Si no hacemos consciente cada pensamiento, nuestro cerebro vol...